Esoterismo

Para el esoterismo de todos los tiempos, ha habido siempre una ley fundamental, que nos permite conjugar este universo y sus criaturas con sus apariciones y desapariciones. Me refiero a la ley de causa y efecto, la ley que anula la casualidad y, en cambio, pone en pie la responsabilidad. En nombre de la causa y el efecto, todos nosotros somos artífices absolutos de lo que nos sucede, de lo que vivimos, de lo que tenemos, de lo que pensamos, de lo que sentimos. Y aun somos artífices de nuestro propio futuro y de todo aquello que podemos plasmar alrededor de nosotros.

Para este esoterismo fundamental, el mundo en el que vivimos está sujeto a la acción. No hay nada que pueda dejar de actuar. Aunque creamos que cuando nos sentamos en un rincón en una postura más o menos oriental, inmóviles durante 15 minutos o una hora, vamos a eliminar la acción de alguna manera, estamos equivocados. Eliminamos un tipo de acción, pero el corazón sigue latiendo; nosotros seguimos respirando, nuestra mente sigue pensando, nuestros sentimientos siguen fluyendo… Por lo tanto, hay múltiples formas de acción a las cuales no podemos restar nuestra colaboración.

Para este esoterismo tradicional siempre han existido poderes paranormales, supranormales o como se los quiera llamar. Pero, a pesar de esta terminología, no hay nada paranormal ni supranormal en el seno de la Naturaleza. Hay cosas normales, solo que a veces están a nuestro alcance y otras no; a veces podemos aplicarlas y otras no. Algunos creen que el esoterismo consiste únicamente en la adquisición de poderes paranormales. Para el verdadero esoterista, la idea de Dios es imprescindible, puesto que nadie ha conseguido jamás que el hombre pueda ser eterno, evolucionar, dar sentido a su vida, entrar en la gran corriente de acción sin sentir que Aquello, no importa de dónde venga, está por encima de toda nuestra comprensión, de todas nuestras definiciones y limitaciones. Me refiero a Aquello que ha puesto en movimiento esta máquina que, si bien la miramos, es una gran maravilla. Estos conocimientos requieren mucho tiempo y necesitan de una acción, de una práctica fundamental para poder llegar a vivirlos.

Advertisement

~ por Luis Daniel en septiembre 3, 2010.

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.