1. Conocer y ejecutar el lenguaje del aprendiz
La afirmación En el Principio era el Verbo (o sea la Palabra) es eminentemente iniciática, es decir, que no puede entenderse sin ingresar en el sentido interior de las cosas. Es la comprobación de la Verdad de que todo se manifiesta desde un Principio Interior o espiritual llamado Verbo o Palabra, o sea afirmación creadora de su realidad, que lo manifiesta y lo hace existir desde el estado de Realidad Inmanente, latente o potencial.
La iniciación masónica nos pone en contacto con una forma de lenguaje que nos es ordinariamente desconocido y frente al que nos colocamos, en un primer momento, con prevención, y asombro. No es sino paulatinamente que comenzamos a descubrir el valor de una forma tan particular de comunicación.
Dentro del lenguaje masónico, la escritura usa abreviaturas que solo los HH.: MMas.: comprenden, agregando tres puntos en forma de un triangulo equilátero a la primera letra de cada palabra (Hermano H.:) si la palabra se expresa en plural se repite la primera letra HH.:, cuando la palabra tiende a dar confusión se hace acompañar de una segunda letra (Aprendiz, Ap.:).
2. Elementos decorativos del grado de aprendiz
Al abrir los trabajos en el grado de aprendiz, los HH.: deberán estar a descubierto y decorados con el mandil e insignia de su grado o cargo. Luego de la instrucción del V.: M.: el Q.:H.: M.: de Cer.:, prepara el altar de los votos; colocando la Biblia abierta en el Salmo 133, y descubre la Carta Patente. Sobre la Biblia abierta se coloca el Compás y la Escuadra, estando la escuadra sobre el compás en simbolismo de que todavía domina lo terrenal a lo espiritual.
3. Interpretar los viajes de iniciación
Toda posibilidad de progreso, interior como exterior, estriba en el reconocimiento de un camino como algo que está delante de nosotros y en el discernimiento de una determinada dirección, hacia una meta que percibimos con mayor o menor claridad. La ceremonia de recepción del candidato en el primer grado consiste esencialmente en tres viajes que sintetizan admirablemente todo su progreso masónico en los tres grados. Cada viaje representa así un nuevo estado, un período distinto y una nueva etapa de su progreso.
El primer viaje
El primer viaje se presenta lleno de dificultades y peligros, y se cumple en medio de los ruidos más fuertes y variados, que representan el desencadenamiento de las tempestades y de los vientos, símbolos de las falsas creencias, opiniones y corrientes contrarias del mundo, con las que hay que enfrentarse. Es la prueba del aire de las antiguas iniciaciones, como lo demuestra la purificación por el aire que corona este viaje. La dirección de este viaje, como de los sucesivos, es la que indica silenciosamente el guía invisible que lo conduce, y que él tiene que seguir con docilidad y confianza. Esa docilidad es la que lo hace receptivo y lo pone en condición de aprender. Y, en cuanto al guía, representa, como ya hemos indicado, el sentido íntimo de lo justo, de lo bueno y de lo verdadero, pues es el guía invisible y silencioso de todo hombre el único que puede realmente conducirnos por el sendero del progreso, (de Occidente a Oriente por el lado del Norte).
Desde el Occidente al Oriente
El Occidente es el aspecto del mundo en donde el sol se pone, se oculta, aunque haga entrever su presencia, en el último destello del ocaso, antes de dejar el mundo sumergido en las oscuras tinieblas de la noche: es, por lo tanto, una imagen muy expresiva del mundo sensible, de la realidad visible que constituye el aspecto material, fenoménico u objetivo del Universo, en el cual la verdadera luz que lo ilumina, la Esencia o Realidad invisible que lo sostiene, se ha ocultado en la apariencia, bajo el velamen comparativamente ilusorio de la realidad exterior.
Desde el Oriente al Occidente
En el curso del primer viaje no puede detenerse el candidato en el Oriente, sino que tiene que regresar inmediatamente al Occidente, pero con la conciencia iluminada por el reflejo de esta adquisición, estado que simboliza el Mediodía. Es esta la purificación por el aire que tiene que sufrir, al llegar al término de este primer viaje. También simboliza las pruebas de la vida con la que uno tiene que enfrentarse constantemente en sus primeros esfuerzos desde lo material hacia lo Ideal, dominando sus instintos, pasiones y deseos.
El segundo viaje
El segundo viaje se torna más fácil: han desaparecido los obstáculos y los ruidos violentos han dejado su lugar al sonido de las espadas que los presentes hacen entrechocar. Esta mayor facilidad es consecuencia directa de los esfuerzos hechos en el primer viaje: en la medida en que aprendemos a superar los obstáculos que se encuentran en nuestro camino, éstos progresivamente desaparecen, pues ya no tienen razón de existir, una vez desarrollada en nosotros, con las cualidades que nos hacían falta, la capacidad de superarlos.
El choque de las espadas simboliza la lucha individual que el recipiendario debe emprender con sus propias pasiones, pensamientos, hábitos y tendencias negativas; todo pensamiento debe ser rectificado, todo error resuelto y convertido en Verdad. A esta hora incesante de transmutación, a esta progresiva catarsis de la naturaleza inferior, que requiere una constante atención y vigilancia, el segundo viaje representa simbólicamente la prueba del agua, es decir, una especie de bautismo filosófico que consiste en limpiar el alma de sus errores, vicios e imperfecciones que constituyen la raíz o causa interior de todo mal o dificultad exterior. Indica la perseverancia en esta obra metódica de purificación del alma.
El tercer viaje
Este se cumple con mayor facilidad que los precedentes, habiendo desaparecido por completo los obstáculos y los ruidos; sólo se oyen los acordes de una música cadenciosa y profunda que parece salir del silencio mismo. Habiendo el iniciado dominado y purificado la parte negativa de su naturaleza, que es la causa de los ruidos y de las dificultades exteriores, es natural que éstas hayan desaparecido por completo. Ahora debe familiarizarse con la energía positiva del fuego, es decir, con el Potencial Infinito del Espíritu que se halla en sí mismo, cuya más perfecta manifestación se ha hecho posible por la precedente purificación. Este descenso del espíritu, que constituye la prueba y la purificación por el fuego, elimina, por medio de una plena conciencia de la Verdad, todo residuo de impureza, toda traza de los errores e ilusiones que dominaron precedentemente en el alma. Cuando la Luz de la Verdad aparece en toda su plenitud, toda tiniebla, todo error, toda duda e imperfección, automáticamente desaparecen.
El iniciado por medio del tercer viaje, camina en el fuego, es decir, en el más profundo y sutil elemento de las cosas, del cual todas nacen y en el cual se disuelven, donde cesa por completo el poder de la ilusión y la Realidad se manifiesta como es. El mismo fuego representa, por un lado la esencia espiritual o Principio Universal del Ser, con la cual establece un contacto por medio del discernimiento de la Verdad, y por el otro la energía primordial, que constituye el Poder de la suprema Esencia. Habiendo realizado, en las profundidades de su propio ser, este íntimo contacto con la esencia fundamental que es al mismo tiempo Verdad, Poder y Virtud, el iniciado anda ahora con paso firme y seguro, sin que nada tenga el poder de modificar su actitud o hacerlo desviar.
4. El juramento del aprendiz
Obligación solemne que se le hace prestar al candidato delante del ara de su propia conciencia, arrodillado de la rodilla izquierda, y con la rodilla derecha en escuadra, en signo de humildad, respeto y devoción; con la mano derecha sobre la Biblia, que representa la palabra Divina o la Verdad Revelada por la tradición, y en la izquierda un compás, cuyas puntas apoya sobre el pecho desnudo, símbolo de la plenitud de la conciencia y del perfecto entendimiento de su corazón. El juramento se hace “en presencia del Gran Arquitecto del Universo y de los hermanos reunidos en la Logia”.
El reconocimiento de la presencia del G.: A.: es, pues, su primera condición: el juramento u obligación se contrae individualmente en presencia del Ideal y de las aspiraciones más elevadas de cada uno de nosotros en aquel Principio impersonal que constituye el primer molde, rige el curso y es el Divino Arquitecto de nuestras vidas.
La obligación se contrae libre y espontáneamente, “con pleno y profundo convencimiento del alma”. He aquí una condición fundamental de su significado y de su validez: no se trata, de una obligación obtenida con promesas o amenazas, con la que uno se liga en contra de su propia voluntad o de sus deseos y aspiraciones, y pueda de tal manera ser constreñido a hacer algo que le repugne, como en cualquier sociedad secreta cuya orientación sea diferente de la genuina Tradición Iniciática.
Esto es lo que caracteriza a la Masonería y la diferencia netamente de otras sociedades de diversas finalidades que tengan el secreto como medio o instrumento de su actividad. Sus elevados principios y la lealtad y fidelidad a los mismos que se pide a sus iniciados, a los que quiere hacer hombres libres en el sentido más pleno y profundo de la palabra, la ponen para siempre por encima de las críticas interesadas y malévolas que se le han hecho, bajo el pretexto del secreto en el cual se desarrollan sus actividades.
Bibliografía
• Liturgia Simbólico Grado de Aprendiz Masón y Conexo. Gran Logia de Honduras. Or.: de Tegucigalpa, M.D.C.
• La Masonería Revelada Manual del Aprendiz. Estudio Interpretativo sobre el Valor Iniciativo de los Símbolos y Alegorías del Primer Grado Masónico y Mística Doctrina que en ellos se encierra.
• Las Abreviaciones en la Masonería. Torrione Lodge Research. 2003. H.: M.: Eduardo Sebastianelli.
• http://www.glse.org/texto-lenguaje.htm
Rafael Enrique Corrales Andino
M.: M.:



